<?xml version="1.0" encoding="utf-8" standalone="yes"?><rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"><channel><title>Aire on lo0 — Blog Técnico</title><link>https://blog.lo0.es/tags/aire/</link><description>Recent content in Aire on lo0 — Blog Técnico</description><generator>Hugo -- gohugo.io</generator><language>es</language><lastBuildDate>Sat, 27 Jun 2026 19:00:00 +0200</lastBuildDate><atom:link href="https://blog.lo0.es/tags/aire/index.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><item><title>Refrigeración del datacenter de IA (2/4): el aire y sus límites</title><link>https://blog.lo0.es/posts/refrigeracion-datacenter-aire/</link><pubDate>Sat, 27 Jun 2026 19:00:00 +0200</pubDate><guid>https://blog.lo0.es/posts/refrigeracion-datacenter-aire/</guid><description>&lt;p>En el &lt;a href="https://blog.lo0.es/posts/refrigeracion-datacenter-reto-termico/">primer artículo&lt;/a> trazamos el mapa del reto térmico y dejamos planteado el espectro de soluciones. Toca ahora el peldaño de abajo, el que casi todo el mundo tiene ya instalado: la refrigeración por aire. Hay una tentación de tratarla como tecnología heredada, un residuo del datacenter anterior a la IA que el líquido barrerá en un par de años. Los datos dicen otra cosa. La encuesta de sistemas de refrigeración del Uptime Institute de 2025 sitúa el aire perimetral, el CRAC o CRAH clásico de sala, en el &lt;strong>75 %&lt;/strong> de las instalaciones, frente al 22 % que declara refrigeración líquida directa. El aire es el caso base, y va a seguir siéndolo en la mayor parte del parque durante años.&lt;/p>
&lt;p>Este artículo tiene dos objetivos. El primero, entender el aire lo bastante bien para exprimirlo: dónde se pierde la energía, qué medidas tienen retorno y cuánto margen queda sobre una sala mal ajustada. El segundo, entender exactamente por qué se rompe, porque el límite del aire no lo fija el catálogo de un fabricante de refrigeración líquida: lo fijan la geometría de la sala y un exponente.&lt;/p>
&lt;h2 id="la-sala-de-aire-por-dentro">La sala de aire por dentro&lt;/h2>
&lt;p>El equipo que enfría una sala tradicional tiene dos variantes que se confunden a menudo. Un &lt;strong>CRAC&lt;/strong> (&lt;em>Computer Room Air Conditioner&lt;/em>) es una máquina de expansión directa: lleva su propio compresor y su propio circuito de refrigerante, y funciona de forma autónoma sin depender de nada externo. Un &lt;strong>CRAH&lt;/strong> (&lt;em>Computer Room Air Handler&lt;/em>) no tiene compresor: recibe agua enfriada de una planta central y la hace pasar por una batería mientras el ventilador mueve el aire de la sala. La diferencia importa por dos motivos. El CRAH suele ser más eficiente, porque el trabajo de compresión se concentra en enfriadoras grandes y bien optimizadas en lugar de repartirse en decenas de máquinas pequeñas. Y sobre todo, el CRAH se integra de forma natural con un economizador: si el agua se puede enfriar con el aire exterior, la sala entera pasa a funcionar sin compresores. El CRAC necesita su compresor haga el tiempo que haga.&lt;/p>
&lt;p>Detrás de esas unidades está el equipo de rechazo final, y ahí la fotografía del parque es reveladora. Según la misma encuesta de Uptime, el rechazo se reparte entre enfriadoras por aire (35 %), torres de refrigeración evaporativas (22 %), expansión directa (11 %), enfriadores secos y &lt;em>fluid coolers&lt;/em> (6 %), free cooling con aire exterior (4 %) y refrigeración adiabática por nebulización (3 %). Es un parque dominado por la enfriadora mecánica, que es exactamente la pieza que el diseño moderno intenta apagar el mayor número de horas posible.&lt;/p>
&lt;p>Entre la sala y el rack hay un escalón intermedio, la refrigeración &lt;em>close-coupled&lt;/em>: unidades in-row intercaladas entre los armarios, que acortan el recorrido del aire y suben la densidad tratable. Un equipo de fila típico de hoy, como la gama Vertiv CoolPhase Row, mueve entre 30 y 40 kW por unidad. El 32 % de las instalaciones encuestadas ya tiene alguna forma de refrigeración de este tipo, casi siempre conviviendo con el aire perimetral.&lt;/p>
&lt;h2 id="la-geometría-del-caudal">La geometría del caudal&lt;/h2>
&lt;p>La fórmula que gobierna cualquier sistema de refrigeración por fluido ya apareció en el artículo anterior:&lt;/p>
$$\dot{Q} = \dot{m} \cdot c_p \cdot \Delta T$$
&lt;p>Despejada para el aire y con un salto térmico realista de servidor, da una regla de dedo que todo proyectista de sala conoce: hacen falta del orden de &lt;strong>140 a 160 CFM por cada kW&lt;/strong> disipado. Schneider trabaja un ejemplo con un rack de 18 kW que necesita 2500 CFM (1180 l/s) en la toma; un DGX B200 refrigerado por aire pide 1550 CFM él solo. Esas cifras no son grandes en abstracto. Se vuelven un problema al cruzarlas con la otra mitad del sistema, que es por dónde entra ese aire.&lt;/p>
&lt;p>Una baldosa perforada de suelo técnico entrega alrededor de &lt;strong>300 CFM&lt;/strong> (142 l/s). Una baldosa tipo rejilla llega a &lt;strong>700 CFM&lt;/strong>. Pasar de 500 CFM por baldosa exige piezas especiales y un diseño de plenum muy cuidado, porque la presión bajo el suelo no es infinita y las baldosas compiten entre sí. De ahí sale el límite más citado y menos discutido del aire clásico: una distribución convencional con una baldosa ventilada por rack no sostiene mucho más de &lt;strong>6 kW por rack&lt;/strong>. Con contención y una gestión de aire seria se llega a unos 10 kW sostenidos, y los diseños muy optimizados estiran hasta la veintena.&lt;/p>
&lt;p>La aritmética de un rack de IA rompe eso sin discusión posible. A 140 CFM/kW, un rack de 50 kW pide unos 7000 CFM. Con baldosas estándar de 300 CFM harían falta veintitrés bajo un armario cuya huella equivale a dos. Con rejillas de 700 CFM, diez. No hay superficie de suelo por la que meter ese caudal, ni presión en el plenum para repartirlo. El aire falla por geometría antes que por termodinámica: la sala se queda sin sitio por donde entregar el fluido mucho antes de que el fluido se quede sin capacidad de absorber calor.&lt;/p>
&lt;p>Y hay un segundo problema, más sutil, que aparece cuando alguien intenta forzar la máquina.&lt;/p>
&lt;h2 id="la-ley-cúbica-amiga-y-verdugo">La ley cúbica, amiga y verdugo&lt;/h2>
&lt;p>La potencia que consume un ventilador crece con el &lt;strong>cubo de su velocidad de giro&lt;/strong>. El Departamento de Energía estadounidense lo ilustra con un caso directo: un ventilador que absorbe 6,5 kW a plena velocidad baja a 3,3 kW al 80 % de las revoluciones, porque \( 0{,}8^3 \approx 0{,}51 \). La misma relación vista desde el lado del circuito de aire dice que la presión necesaria crece con el cuadrado del caudal, \( P = Z \cdot Q^2 \), de modo que duplicar el caudal cuadruplica la presión y &lt;strong>octuplica la potencia de ventilación&lt;/strong>.&lt;/p>
&lt;p>Ese exponente reparte premios muy desiguales. A baja densidad, es el mayor regalo que tiene el aire, y los números medidos lo respaldan. Los retrofits de ventiladores de velocidad variable documentados por el DOE en tres instalaciones redujeron entre un 22 % y un 32 % el consumo del sistema de refrigeración, con amortización por debajo de dos años. La demostración de LBNL en un centro de Digital Realty en El Segundo, con 72 CRAH y unos 2,6 MW de carga informática, es todavía más contundente: cambiar el ventilador de tipo &lt;em>scroll&lt;/em> a &lt;em>plug&lt;/em> bajó la potencia de los CRAH de 439 a 233 kW, un 47 %; añadir control inteligente de velocidad la dejó en 147 kW. El efecto combinado fue una reducción del 66 % de la potencia asociada a los CRAH, 2,9 millones de kWh al año, con retorno también por debajo de dos años.&lt;/p>
&lt;p>A alta densidad, ese mismo exponente cobra la factura. Cada intento de compensar la falta de caudal subiendo revoluciones se paga al cubo, y no solo en las unidades de sala. Dentro del servidor pasa lo mismo, y ahí Uptime tiene un dato limpio de HPE: dos servidores monoprocesador de configuración prácticamente idéntica, uno en 1U y otro en 2U, se separan entre 30 y 60 W de consumo, y a baja utilización el 1U gasta alrededor de un 30 % más de potencia para hacer el mismo trabajo. La causa es geométrica: el chasis de 1U obliga a ventiladores pequeños que tienen que girar deprisa. En un nodo de IA refrigerado por aire, con ventiladores que en sistemas de alto rendimiento llegan a llevarse entre el 10 % y el 20 % de la potencia del sistema, esa penalización deja de ser anecdótica y pasa a ser una partida de coste.&lt;/p>
&lt;h2 id="contención-pasillo-frío-o-pasillo-caliente">Contención: pasillo frío o pasillo caliente&lt;/h2>
&lt;p>Antes de comprar nada, casi todas las salas tienen margen en la gestión del aire. El enemigo tiene dos nombres: &lt;strong>recirculación&lt;/strong>, aire caliente de escape que vuelve a la toma de los servidores, y &lt;strong>bypass&lt;/strong>, aire frío que llega al retorno sin haber pasado por ningún equipo. Sin gestión de aire, la capacidad de refrigeración instalada necesaria puede llegar a ser dos o tres veces la teóricamente requerida, porque el proyectista compensa la mala mezcla bajando el punto de consigna de toda la sala.&lt;/p>
&lt;p>Las métricas para diagnosticarlo existen desde hace años y siguen infrautilizadas. El &lt;strong>RCI&lt;/strong> (&lt;em>Rack Cooling Index&lt;/em>) mide con qué eficacia se mantienen las temperaturas de entrada dentro de la especificación, con dos índices separados para el extremo alto y el bajo; una sala bien diseñada debería estar en el 90 % o por encima. El &lt;strong>RTI&lt;/strong> (&lt;em>Return Temperature Index&lt;/em>) compara el salto térmico de las unidades de refrigeración con el de los equipos informáticos y separa los dos males: por debajo del 100 % hay bypass, por encima hay recirculación. Con un par de sesiones de medición y unos cuantos paneles ciegos en los huecos de los racks se recupera más eficiencia de la que promete cualquier catálogo.&lt;/p>
&lt;p>El siguiente paso es la contención física, y aquí la elección entre contener el pasillo frío (CACS) o el caliente (HACS) tiene una consecuencia que se pasa por alto. El modelo de Schneider sobre una instalación de 700 kW y 100 racks en Chicago, comparando ambas con la condición realista de que la zona no contenida siga a 24 °C para que el personal pueda trabajar, da una diferencia grande: la contención de pasillo caliente consume un &lt;strong>43 % menos de energía de refrigeración&lt;/strong> y baja el PUE anualizado de 1,98 a 1,69. El motivo está en el punto de consigna, no en la física del intercambio. Conteniendo el calor, la sala entera vive a 24 °C, el equipo entra a 24 °C y el economizador puede funcionar 5319 horas al año. Conteniendo el frío, la sala &lt;em>es&lt;/em> el pasillo caliente, y mantenerla habitable a 24 °C obliga a impulsar aire a 10 °C, lo que deja el economizador en cero horas.&lt;/p>
&lt;p>Las cifras publicadas por ENERGY STAR van en la misma dirección con órdenes de magnitud parecidos: la disposición de pasillos fríos y calientes sin contención ya ahorra entre un 10 % y un 35 %; la contención de pasillo frío llega hasta un 30 % de reducción del coste de refrigeración; la de pasillo caliente añade alrededor de un 40 % sobre esta última. El retorno típico de una contención está por debajo de dos años.&lt;/p>
&lt;h2 id="el-sobre-térmico-y-la-clase-h1">El sobre térmico y la clase H1&lt;/h2>
&lt;p>Todo lo anterior se apoya en una pregunta previa: a qué temperatura puede trabajar el equipo. La respuesta la fija ASHRAE TC 9.9 con sus clases de aire, y los rangos son menos exigentes de lo que muchas salas practican.&lt;/p>
&lt;table>
&lt;thead>
&lt;tr>
&lt;th>Clase&lt;/th>
&lt;th>Recomendado&lt;/th>
&lt;th>Permitido&lt;/th>
&lt;th>Punto de rocío máximo&lt;/th>
&lt;/tr>
&lt;/thead>
&lt;tbody>
&lt;tr>
&lt;td>A1&lt;/td>
&lt;td>18-27 °C&lt;/td>
&lt;td>15-32 °C&lt;/td>
&lt;td>17 °C&lt;/td>
&lt;/tr>
&lt;tr>
&lt;td>A2&lt;/td>
&lt;td>18-27 °C&lt;/td>
&lt;td>10-35 °C&lt;/td>
&lt;td>21 °C&lt;/td>
&lt;/tr>
&lt;tr>
&lt;td>A3&lt;/td>
&lt;td>18-27 °C&lt;/td>
&lt;td>5-40 °C&lt;/td>
&lt;td>24 °C&lt;/td>
&lt;/tr>
&lt;tr>
&lt;td>A4&lt;/td>
&lt;td>18-27 °C&lt;/td>
&lt;td>5-45 °C&lt;/td>
&lt;td>24 °C&lt;/td>
&lt;/tr>
&lt;tr>
&lt;td>H1&lt;/td>
&lt;td>18-22 °C&lt;/td>
&lt;td>18-25 °C&lt;/td>
&lt;td>17 °C&lt;/td>
&lt;/tr>
&lt;/tbody>
&lt;/table>
&lt;p>El rango recomendado es idéntico para todas las clases A: de 18 a 27 °C de temperatura de entrada al equipo. Lo que cambia entre clases es cuánto se puede salir de ahí sin perder garantía. Una década de mejoras de PUE se construyó sobre esa tabla, subiendo consignas y ampliando las horas en que el aire exterior basta.&lt;/p>
&lt;p>La quinta edición de las directrices, publicada en 2021, añadió una clase que merece atención: la &lt;strong>H1&lt;/strong>, pensada para equipos de alta densidad refrigerados por aire. Su rango recomendado es de 18 a 22 °C y su límite permitido baja a 25 °C, frente a los 32 °C de la A1. La razón que da ASHRAE es física y directa: en algunos sistemas densos no hay espacio para disipadores ni ventiladores capaces de mantener los componentes dentro de su límite si el aire entra caliente. La clase H1 es el reconocimiento formal, por parte del organismo que escribió el sobre térmico, de que la alta densidad por aire ya no cabe en él.&lt;/p>
&lt;p>La consecuencia de eficiencia es la parte que interesa a un arquitecto. Pasar de un permitido de 32 °C a uno de 25 °C, y de un recomendado de 27 °C a 22 °C, destruye buena parte del presupuesto anual de horas de economizador. Las instalaciones diseñadas con free cooling y refrigeración adiabática no encajan bien en ese sobre, y Uptime lo dice sin rodeos: la salida es desplegar refrigeración líquida para la parte densa. El aire no se queda sin capacidad térmica cuando sube la densidad. Se queda sin capacidad térmica &lt;em>eficiente&lt;/em>, que es lo que hacía atractivo el modelo.&lt;/p>
&lt;h2 id="el-free-cooling-y-un-clima-que-se-mueve">El free cooling y un clima que se mueve&lt;/h2>
&lt;p>Cuánto vale el economizador depende del sitio. El análisis de Vertiv sobre un datacenter de 1 MW da tres cifras por ciudad que sirven de referencia rápida:&lt;/p>
&lt;table>
&lt;thead>
&lt;tr>
&lt;th>Ciudad&lt;/th>
&lt;th>Enfriadora por aire&lt;/th>
&lt;th>Free cooling&lt;/th>
&lt;th>Free cooling adiabático&lt;/th>
&lt;/tr>
&lt;/thead>
&lt;tbody>
&lt;tr>
&lt;td>Londres&lt;/td>
&lt;td>pPUE 1,21&lt;/td>
&lt;td>pPUE 1,09&lt;/td>
&lt;td>pPUE 1,06&lt;/td>
&lt;/tr>
&lt;tr>
&lt;td>Madrid&lt;/td>
&lt;td>pPUE 1,22&lt;/td>
&lt;td>pPUE 1,12&lt;/td>
&lt;td>pPUE 1,07&lt;/td>
&lt;/tr>
&lt;tr>
&lt;td>Dubái&lt;/td>
&lt;td>pPUE 1,31&lt;/td>
&lt;td>pPUE 1,24&lt;/td>
&lt;td>pPUE 1,18&lt;/td>
&lt;/tr>
&lt;/tbody>
&lt;/table>
&lt;p>En modos de operación anuales, Londres pasa el 81 % del año en free cooling o free cooling adiabático, y Madrid el 74 %, que son del orden de 7100 y 6480 horas sin compresión mecánica. El ahorro del adiabático frente a una enfriadora por aire estándar a plena carga se sitúa entre el 60 % y el 65 %.&lt;/p>
&lt;p>Esa ventana se está cerrando, y ya hay medición. Un trabajo publicado en &lt;em>Scientific Reports&lt;/em> en junio de 2026 cuantifica las horas fuera de especificación (entrada por encima de 27 °C, o punto de rocío por encima de 15 °C, o humedad relativa superior al 70 %) para el periodo 1980-2024 y proyecta a 2050. El norte de Europa sigue en una situación cómoda, con unas dos horas al día de media fuera de rango. El Mediterráneo y Oriente Medio suman más de cuatro horas al día por década. Dallas-Fort Worth supera el 20 % del año; Singapur, el 85 %. La fracción de emplazamientos en el tier óptimo cae un 6 % por década mientras el tier más restringido crece un 9,1 %. Para un diseño con vida útil de quince años en el sur de Europa, el presupuesto de horas de economizador de 2026 no es el de 2040.&lt;/p>
&lt;h2 id="lo-que-cuesta-en-agua">Lo que cuesta en agua&lt;/h2>
&lt;p>El aire tiene una vía barata de mejorar su eficiencia energética: evaporar agua. Y ahí está uno de los intercambios más incómodos de la infraestructura física. Los números de Vertiv lo dejan en una sola frase. Añadir un sistema adiabático de nebulización sobre una enfriadora por aire mejoró el pPUE en &lt;strong>0,01 puntos&lt;/strong> y subió el WUE &lt;strong>de 0 a 0,165 galones por kWh&lt;/strong> (unos 0,62 l/kWh). En una instalación de 3 MW eso son 4,3 millones de galones al año, del orden de 16 000 m³, el consumo de unas cuarenta viviendas. La refrigeración evaporativa indirecta se mueve en torno a un litro por kWh. Una enfriadora por aire sin adiabático, o un sistema de expansión directa con refrigerante bombeado, tienen WUE cero y pPUE de 1,12 a 1,13.&lt;/p>
&lt;p>Una centésima de pPUE a cambio de cuatro millones de galones anuales fue durante años un intercambio evidente a favor del agua, porque la energía se pagaba y el agua casi no. En 2026, con moratorias y contestación social alrededor de varios proyectos, esa cuenta ya no siempre sale, y en algunas jurisdicciones ni siquiera es legal. El caso de referencia del aire evaporativo bien hecho sigue siendo Prineville, donde Meta publicó un WUE de 0,22 l/kWh con economización al 100 % con aire exterior, nebulización evaporativa directa y eficiencia de evaporación en torno al 85 %, sin enfriadoras ni torres.&lt;/p>
&lt;h2 id="el-techo-del-aire-y-quién-lo-alcanza">El techo del aire, y quién lo alcanza&lt;/h2>
&lt;p>El aire bien diseñado llega muy lejos. Google publica un PUE de flota de &lt;strong>1,09&lt;/strong> y su mejor emplazamiento, en el centro de Ohio, sostiene &lt;strong>1,04&lt;/strong>. El Computing Coop de Yahoo en Lockport se proyectó con un PUE de diseño de 1,08 usando aire ambiente el 99 % del tiempo, con la cubierta funcionando como chimenea y la refrigeración bajando del 25 % al 1 % de la potencia total, aunque esa cifra es de diseño y no de medición. Las ruedas térmicas tipo Kyoto, con rotores de 4,6 metros girando entre 1 y 6 rpm y unos 300 kW por unidad, han llevado instalaciones enteras en Chicago a pPUE de 1,19 con hasta diez meses de free cooling al año.&lt;/p>
&lt;p>Frente a eso, la media del sector medida por Uptime lleva &lt;strong>seis años clavada alrededor de 1,54&lt;/strong>: 1,59 en 2020, 1,55 en 2022, 1,54 en 2025. La brecha entre 1,09 y 1,54 no es tecnológica. Es de diseño, de escala y de capacidad para construir desde cero en el sitio adecuado. El aire tiene un techo de eficiencia altísimo que casi nadie alcanza, y esa es la mejor noticia para un operador con una sala existente: casi siempre queda margen antes de tocar la infraestructura.&lt;/p>
&lt;h2 id="las-puertas-traseras-el-último-peldaño">Las puertas traseras: el último peldaño&lt;/h2>
&lt;p>Entre el aire de sala y el líquido en el chip hay un escalón que se ha convertido en el gran producto de retrofit de 2025 y 2026: el intercambiador de puerta trasera, o &lt;strong>RDHx&lt;/strong>. La idea es sencilla. En lugar de enfriar la sala, se intercepta el aire caliente justo a la salida del rack, se le quita el calor con agua y se devuelve a la sala a la misma temperatura a la que entró. Desde el punto de vista del resto de la instalación, ese rack de 60 kW no existe térmicamente. Es lo que los fabricantes llaman neutralidad de sala, y explica por qué la puerta trasera no obliga a rediseñar la contención ni a recalcular el plenum.&lt;/p>
&lt;p>Hay dos familias. La &lt;strong>pasiva&lt;/strong> no consume electricidad: aprovecha el empuje de los propios ventiladores del servidor para atravesar la batería, y se mueve en la banda baja de capacidad. La &lt;strong>activa&lt;/strong> añade ventiladores de velocidad variable en la puerta, que compensan la caída de presión de la batería y responden mejor a los puntos calientes, a cambio de un consumo propio. Las capacidades declaradas por los fabricantes serios convergen en una banda razonable: Vertiv anuncia hasta 80 kW por rack en su CoolLoop, Motivair hasta 75 kW en la ChilledDoor, nVent hasta 78 kW con agua a 14 °C y un consumo máximo de 1500 W por puerta. Otros catálogos publican cifras de hasta 200 kW por armario que no especifican temperatura de agua ni caudal, y que hay que leer como lo que son. La banda defendible hoy está entre 40 y 80 kW por rack.&lt;/p>
&lt;p>El detalle que hace atractiva la puerta trasera es la temperatura del agua. Funciona con agua templada, del orden de 14 °C, muy por encima de los 7 °C de una planta enfriadora clásica, lo que amplía las horas de free cooling en lugar de reducirlas. Y se despliega rack a rack, sin obra general y sin parar la sala. La adopción lo refleja: el informe de AFCOM de 2026 sitúa en el 37 % los operadores que han desplegado o están valorando puertas traseras, y la compra de Motivair por Schneider Electric confirma que los grandes fabricantes las consideran producto estratégico.&lt;/p>
&lt;h2 id="la-densidad-real-del-parque">La densidad real del parque&lt;/h2>
&lt;p>La conversación pública gira alrededor de racks de 130 kW. La distribución real de densidades del parque mundial, medida por Uptime en 2025, cuenta otra historia:&lt;/p>
&lt;table>
&lt;thead>
&lt;tr>
&lt;th>Densidad media de rack&lt;/th>
&lt;th>Instalaciones&lt;/th>
&lt;/tr>
&lt;/thead>
&lt;tbody>
&lt;tr>
&lt;td>1-3 kW&lt;/td>
&lt;td>16 %&lt;/td>
&lt;/tr>
&lt;tr>
&lt;td>4-5 kW&lt;/td>
&lt;td>30 %&lt;/td>
&lt;/tr>
&lt;tr>
&lt;td>6-7 kW&lt;/td>
&lt;td>18 %&lt;/td>
&lt;/tr>
&lt;tr>
&lt;td>8-9 kW&lt;/td>
&lt;td>10 %&lt;/td>
&lt;/tr>
&lt;tr>
&lt;td>10-14 kW&lt;/td>
&lt;td>14 %&lt;/td>
&lt;/tr>
&lt;tr>
&lt;td>15-19 kW&lt;/td>
&lt;td>5 %&lt;/td>
&lt;/tr>
&lt;tr>
&lt;td>20-29 kW&lt;/td>
&lt;td>4 %&lt;/td>
&lt;/tr>
&lt;tr>
&lt;td>30 kW o más&lt;/td>
&lt;td>4 %&lt;/td>
&lt;/tr>
&lt;/tbody>
&lt;/table>
&lt;p>El 74 % de las instalaciones tiene una densidad media por debajo de 10 kW por rack, y el 82 % no supera los 30 kW ni siquiera en su armario más denso. Preguntados por el umbral a partir del cual el aire deja de bastar, los operadores dan una respuesta modal de 40-49 kW (25 % de las respuestas), y un 44 % lo sitúa en 40 kW o más, bastante por encima del &amp;ldquo;más de 20 kW ya necesita líquido&amp;rdquo; que se repite en las presentaciones. Uptime marca la frontera de lo impracticable en torno a 50 kW por rack.&lt;/p>
&lt;p>De ahí sale la lectura correcta del momento: el aire no está siendo sustituido, está siendo segmentado. La frontera de entrenamiento e inferencia densa se va al líquido, y con ella el titular. El grueso del parque, que sigue por debajo de 30 kW, se resuelve con aire optimizado, contención y, cuando aparece una isla de GPU, una puerta trasera. La pregunta útil para un operador no es cuándo muere el aire, sino en qué percentil de densidad está su sala.&lt;/p>
&lt;h2 id="para-una-factoría-de-inferencia">Para una factoría de inferencia&lt;/h2>
&lt;p>Tres decisiones concretas se deducen de todo lo anterior.&lt;/p>
&lt;p>La primera es agotar la gestión de aire antes de comprar hardware. Medir RCI y RTI, tapar los huecos de los racks con paneles ciegos, ajustar las baldosas al reparto real de carga y subir la consigna hasta el borde superior del rango recomendado de ASHRAE cuesta poco y libera capacidad que ya está instalada. Los retrofits de ventilación medidos por el DOE y LBNL, con reducciones del 22 % al 66 % en la potencia de refrigeración y amortizaciones por debajo de dos años, son el mejor retorno disponible en una sala existente.&lt;/p>
&lt;p>La segunda es elegir contención de pasillo caliente si el objetivo es el economizador, y diseñar el sistema alrededor de la temperatura de agua más alta que el equipo tolere. La cadena de decisiones va en ese orden: la consigna fija las horas de free cooling, las horas de free cooling fijan el PUE y, en muchas geografías, la ausencia de compresión es lo que permite prescindir de la torre evaporativa y del consumo de agua asociado. La clase H1 empuja en dirección contraria para el equipo denso, y esa tensión es la que decide cuándo toca líquido.&lt;/p>
&lt;p>La tercera es dimensionar por percentiles y no por el rack más caliente del catálogo. Una sala que va a alojar dos racks de GPU de 40 kW junto a cuarenta armarios de 6 kW no necesita rehacerse entera: necesita puertas traseras en esos dos y una gestión de aire seria en el resto. El paso a líquido tiene sentido cuando la densidad sostenida lo obliga, y ese momento llega antes por el lado de la eficiencia que por el de la capacidad.&lt;/p>
&lt;p>Queda una idea que atraviesa el resto de la serie. Aunque toda la sala pase a líquido directo al chip, entre un 2 % y un 20 % del calor sigue saliendo por aire, y alguien tiene que evacuarlo. El aire no desaparece del datacenter de IA. Cambia de papel: deja de ser el sistema de refrigeración y pasa a ser el sistema que recoge lo que el líquido no captura. El siguiente artículo entra en ese líquido, en la placa fría que lo lleva hasta el silicio y en la CDU que gobierna el bucle.&lt;/p>
&lt;h2 id="ver-también">Ver también&lt;/h2>
&lt;ul>
&lt;li>&lt;a href="https://blog.lo0.es/posts/refrigeracion-datacenter-reto-termico/">Refrigeración del datacenter de IA (1/4): el reto térmico&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>&lt;a href="https://blog.lo0.es/posts/refrigeracion-datacenter-liquido-directo-chip/">Refrigeración del datacenter de IA (3/4): el líquido directo al chip&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>&lt;a href="https://blog.lo0.es/posts/refrigeracion-datacenter-inmersion/">Refrigeración del datacenter de IA (4/4): la inmersión y el horizonte del megavatio&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>&lt;a href="https://blog.lo0.es/posts/energia-datacenter-cadena/">Infraestructura física del datacenter (1/4): la cadena de energía&lt;/a>&lt;/li>
&lt;/ul>
&lt;h2 id="fuentes">Fuentes&lt;/h2>
&lt;ul>
&lt;li>Uptime Intelligence, &lt;em>Data Center Cooling Systems Survey 2025 (UI Field Report 181)&lt;/em> — &lt;a href="https://intelligence.uptimeinstitute.com/sites/default/files/2025-07/UI%20Field%20181_Data%20center%20cooling.pdf">https://intelligence.uptimeinstitute.com/sites/default/files/2025-07/UI%20Field%20181_Data%20center%20cooling.pdf&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>Uptime Institute, &lt;em>Global Data Center Survey 2025&lt;/em> — &lt;a href="https://datacenter.uptimeinstitute.com/rs/711-RIA-145/images/2025.Annual.Survey.Report.pdf">https://datacenter.uptimeinstitute.com/rs/711-RIA-145/images/2025.Annual.Survey.Report.pdf&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>Uptime Institute Journal, &lt;em>New ASHRAE guidelines challenge efficiency drive&lt;/em> — &lt;a href="https://journal.uptimeinstitute.com/new-ashrae-guidelines-challenge-efficiency-drive/">https://journal.uptimeinstitute.com/new-ashrae-guidelines-challenge-efficiency-drive/&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>Uptime Institute Journal, &lt;em>Lower density brings server efficiency and cooling gains&lt;/em> — &lt;a href="https://journal.uptimeinstitute.com/lower-density-brings-server-efficiency-and-cooling-gains/">https://journal.uptimeinstitute.com/lower-density-brings-server-efficiency-and-cooling-gains/&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>Upsite Technologies, &lt;em>Major Changes to ASHRAE&amp;rsquo;s Fifth Edition of Thermal Guidelines, Part 2: New Air-Cooled Class for High Density Compute Equipment&lt;/em> — &lt;a href="https://www.upsite.com/blog/major-changes-to-ashraes-fifth-edition-of-thermal-guidelines-part-2-new-air-cooled-class-for-high-density-compute-equipment/">https://www.upsite.com/blog/major-changes-to-ashraes-fifth-edition-of-thermal-guidelines-part-2-new-air-cooled-class-for-high-density-compute-equipment/&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>LBNL / DOE Center of Expertise, &lt;em>Thermal Guidelines and Temperature Measurements in Data Centers&lt;/em> — &lt;a href="https://datacenters.lbl.gov/sites/default/files/FINAL%20Thermal%20Guidelines%20and%20Temp%20Measurements%209-15-2020.pdf">https://datacenters.lbl.gov/sites/default/files/FINAL%20Thermal%20Guidelines%20and%20Temp%20Measurements%209-15-2020.pdf&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>US DOE / FEMP, &lt;em>Variable-Speed Fan Retrofits for Computer-Room Air Conditioners&lt;/em> — &lt;a href="https://www.energy.gov/sites/prod/files/2013/10/f3/dc_fancasestudy.pdf">https://www.energy.gov/sites/prod/files/2013/10/f3/dc_fancasestudy.pdf&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>LBNL, &lt;em>Demonstration of Intelligent Control and Fan Improvements in Computer Room Air Handlers&lt;/em> — &lt;a href="https://eta-publications.lbl.gov/sites/default/files/control-and-fan-improvements-in-crahs.pdf">https://eta-publications.lbl.gov/sites/default/files/control-and-fan-improvements-in-crahs.pdf&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>Schneider Electric / APC, &lt;em>Impact of Hot and Cold Aisle Containment on Data Center Temperature and Efficiency (WP 135)&lt;/em> — &lt;a href="https://docs.media.bitpipe.com/io_10x/io_105811/item_561497/DBOY-7EDLE8_R2_EN.pdf">https://docs.media.bitpipe.com/io_10x/io_105811/item_561497/DBOY-7EDLE8_R2_EN.pdf&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>Schneider Electric / APC, &lt;em>Cooling Strategies for Ultra-High Density Racks and Blade Servers&lt;/em> — &lt;a href="https://www.facilitiesnet.com/whitepapers/pdfs/20130227-SchneiderElectric.pdf">https://www.facilitiesnet.com/whitepapers/pdfs/20130227-SchneiderElectric.pdf&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>ENERGY STAR (US EPA), &lt;em>Utilize Containment / Enclosures&lt;/em> — &lt;a href="https://www.energystar.gov/products/data_center_equipment/16-more-ways-cut-energy-waste-data-center/containmentenclosures">https://www.energystar.gov/products/data_center_equipment/16-more-ways-cut-energy-waste-data-center/containmentenclosures&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>Scientific Reports (Nature), &lt;em>Limitations to air free cooling in data centers under rising heat and humidity&lt;/em> — &lt;a href="https://www.nature.com/articles/s41598-026-56926-3">https://www.nature.com/articles/s41598-026-56926-3&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>Vertiv, &lt;em>Freecooling, Evaporative and Adiabatic Cooling Technologies in Data Center Applications&lt;/em> — &lt;a href="https://www.vertiv.com/48ee5c/globalassets/products/thermal-management/free-cooling-chillers/freecooling-evaporative-and-adiabatic-cooling-technologies-in-data-center-applications.pdf">https://www.vertiv.com/48ee5c/globalassets/products/thermal-management/free-cooling-chillers/freecooling-evaporative-and-adiabatic-cooling-technologies-in-data-center-applications.pdf&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>Vertiv, &lt;em>Calculating the Impact of Water Usage on Data Center Costs and Sustainability&lt;/em> — &lt;a href="https://www.vertiv.com/4ad73a/globalassets/documents/white-papers/vertiv-water-usage-and-sustainability-wp-en-na-web_317594_0.pdf">https://www.vertiv.com/4ad73a/globalassets/documents/white-papers/vertiv-water-usage-and-sustainability-wp-en-na-web_317594_0.pdf&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>Vertiv, &lt;em>How rear door heat exchangers (RDHx) support high-density rack cooling&lt;/em> — &lt;a href="https://www.vertiv.com/en-asia/insights/articles/educational-articles/how-rear-door-heat-exchangers-rdhx-support-high-density-rack-cooling/">https://www.vertiv.com/en-asia/insights/articles/educational-articles/how-rear-door-heat-exchangers-rdhx-support-high-density-rack-cooling/&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>Motivair, &lt;em>ChilledDoor Rear Door Heat Exchanger&lt;/em> — &lt;a href="https://www.motivaircorp.com/products/chilleddoor/">https://www.motivaircorp.com/products/chilleddoor/&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>DatacenterDynamics, &lt;em>New rear door coolers from nVent for high-density racks&lt;/em> — &lt;a href="https://www.datacenterdynamics.com/en/product-news/new-rear-door-coolers-from-nvent-to-offer-a-scalable-solution-for-high-density-racks/">https://www.datacenterdynamics.com/en/product-news/new-rear-door-coolers-from-nvent-to-offer-a-scalable-solution-for-high-density-racks/&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>Google, &lt;em>Power usage effectiveness, Google Data Centers&lt;/em> — &lt;a href="https://datacenters.google/efficiency/">https://datacenters.google/efficiency/&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>Open Compute Project, &lt;em>Water Efficiency at Facebook&amp;rsquo;s Prineville Data Center&lt;/em> — &lt;a href="https://www.opencompute.org/blog/water-efficiency-at-facebooks-prineville-data-center">https://www.opencompute.org/blog/water-efficiency-at-facebooks-prineville-data-center&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>US DOE / EERE, &lt;em>Yahoo! Compute Coop: Next Generation Passive Cooling Design for Data Centers&lt;/em> — &lt;a href="https://www1.eere.energy.gov/manufacturing/datacenters/pdfs/yahoo_passive_cooling.pdf">https://www1.eere.energy.gov/manufacturing/datacenters/pdfs/yahoo_passive_cooling.pdf&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>Data Center Frontier, &lt;em>KyotoCooling Gains Traction With Service Providers&lt;/em> — &lt;a href="https://www.datacenterfrontier.com/cooling/article/11431141/kyotocooling-gains-traction-with-service-providers">https://www.datacenterfrontier.com/cooling/article/11431141/kyotocooling-gains-traction-with-service-providers&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>Upsite Technologies, &lt;em>The State of Data Center Cooling in 2026&lt;/em> — &lt;a href="https://www.upsite.com/blog/the-state-of-data-center-cooling-in-2026/">https://www.upsite.com/blog/the-state-of-data-center-cooling-in-2026/&lt;/a>&lt;/li>
&lt;li>Data Center Knowledge, &lt;em>AI Rack Density&amp;rsquo;s Real Limits: Power, Cooling, Failure Risk&lt;/em> — &lt;a href="https://www.datacenterknowledge.com/ai-data-centers/ai-rack-density-s-real-limits-power-cooling-failure-risk">https://www.datacenterknowledge.com/ai-data-centers/ai-rack-density-s-real-limits-power-cooling-failure-risk&lt;/a>&lt;/li>
&lt;/ul></description></item></channel></rss>